Premios Anuales de Investigación AEHC

         Suele decir mi buen amigo y colega Manuel Palacio que entre nosotros —los que nos dedicamos al análisis y a la historia del cinema (y otros medios audiovisuales) — no cabe apreciar aquello que se entiende por sociedad científica: conjunto de individu@s interesados en lo que hacen sus colegas, informados sobre su trabajo, discutidores (validadores o impugnadores) de sus proposiciones, o atentos ponderadores de sus aportaciones. Si bien estas palabras de Manuel Palacio suelen suscitar nerviosas y defensivas refutaciones (y alguna que otra melancólica adhesión), no deja de ser cierto, tras un no necesariamente atento ojeo empírico, que no anda muy descaminado en su diagnóstico. O dicho con más brutalidad: que salta a la vista la justeza de su apreciación.

         Como se sabe, entre nosotros aparecen periódicamente libros y artículos de un subido valor, generalmente ahogados entre un interminable y fatigoso fárrago de obviedades y delirios cinéfilomitómanos (en ciertas ocasiones, eso sí, bien redactados; escribir, quizás, sea otra cosa).  Pero casi nunca se encontrará por escrito reconocimiento de aquellos, prolongaciones analíticas o hipotéticas de sus hallazgos y reflexiones, debates sobre sus propuestas, tomas de posición sobre sus presuntos errores y reflexiones… ni tampoco impugnaciones razonables (a veces bien pedagógicamente útiles) de las banalidades, los lugares comunes o los delirios.  Sin embargo, comentarios de café, charlitas telefónicas, murmullos de esquina, y similares, proliferan sin freno, cabalgando la arbitrara calificación en el esterilizador sarcasmo o en el necio desdén.

         Dos ejemplos: en los números 11 y 12 de la Revista Secuencias (Revista de Historia del Cine), Joan M. Minguet y Ángel Quintana se enfrascaron en una excitante confrontación metodológica e incitaron a quien se sintiera concernido a prolongarla; invitación caída en el abismo: nadie se sintió concernido. ¡Pues vaya colectivo científico! En esta umbrosa madriguera han aparecido recientemente jugosos y polémicos textos metodológicos cuyo futuro (por lo de la umbría) parece ser convertirse en fructífero criadero de champiñones.

         Así las cosas, el año pasado, la Junta Directiva de la Asociación Española de Historiadores del Cine (AEHC) se propuso, en la medida de sus escuálidas fuerzas, poner un grano de arena en este leproso engranaje. Resolvimos premiar un libro y un artículo (sin excluir posibles ex–aequos) que nos parecieran particularmente germinativos y poco reconocidos (no necesariamente “los mejores”: porque ¿qué quiere decir “los mejores” si los textos no meten goles ni producen gorgoritos de concurso?). Esperábamos y seguimos esperando que tal medida suponga un leve y balsámico respiro en la asendereada trayectoria de los premiados, que disfrutaran sus obras de un minúsculo reconocimiento público y que suscitaran cierta atención o debate. El resultado inmediato de la tentativa, en términos de representación pública, no es como para afiliarse a una asociación de coheteros; pero también es sabido que todo edificio conoce una primera piedra.

         Sólo añadir que hay cada año un buen puñado de libros atendibles y una constelación sorprendentemente nutrida de magníficos artículos que suelen transitar su musculosa pero atrabiliaria existencia buscando lectores atentos. Confiemos en que no tarden en encontrarlos y que el diagnóstico de Manuel Palacio sea, pronto, historia.

 

         Julio Pérez Perucha, Presidente de la AEHC     

Buscar

Acceso Socios

Bienvenido a la web de la Asociación Española de Historiadores del Cine. Si quiere salir de la sesión como socio, pulse el botón de Finalizar Sesión

Contacto

Asociación Española de Historiadores del Cine

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Apartado de correos 15.000
28080 Madrid
España

Última Noticia

junta directiva 16

Última publicación

libro actas